Tabla de skate con la foto de tu gato: ojos, luz y pelo

La foto de tu gato que queda bien en una tabla de skate tiene los ojos nítidos y sin el brillo del flash, está hecha con luz de ventana y a su altura, y la has conseguido esperándolo en su sitio, no llevándolo tú al tuyo. Si es negro, búscale luz de lado y algo claro detrás. Lo demás (su nombre, un collage o dos tablas) se monta en el editor. Esta guía es lo que cambia cuando el modelo es un gato: los ojos, cómo hacerle la foto sin que se vaya, el pelo negro o blanco y cómo aprovechar las posturas que solo tiene él. Lo que es igual que con un perro (la luz suave, el fondo liso, el archivo original) está en la guía de la foto de tu perro, y aquí no lo repetimos.

Cinco claves para la foto de tu gato: sin flash, porque el reflejo del ojo lo deja verde o amarillo; luz de ventana sin sol directo, para que se vea el color del iris; el ojo más cercano enfocado; esperarlo en su sitio; y, si es negro, luz de lado y algo claro detrás. Al lado, una tabla con la cara del gato en el tercio central, entre los dos grupos de agujeros de los ejes, y su nombre debajo
Con un gato, la foto se decide en los ojos. En la tabla, la cara va entre los dos grupos de agujeros.

Lo que vale igual que con un perro

Antes de lo propio del gato, lo común, que está explicado con detalle en cómo hacerle la foto a tu perro: luz suave y sin sol directo, el móvil a la altura de sus ojos, un fondo liso y lejos de él, y el archivo original de la galería, no el que ha pasado por WhatsApp.

Y la resolución: por debajo de 150 ppp al tamaño al que la coloques, la impresión sale borrosa o pixelada, y el editor no te avisa. Una foto de móvil normal da de sobra para la cara del gato en el centro de la tabla y se queda corta si la estiras de punta a punta. Cómo calcularlo con tu foto, en qué foto queda bien impresa en una tabla de skate.

Los ojos: lo que más cambia con un gato

En el retrato de un gato, lo primero que se mira son los ojos, y son lo más fácil de estropear. Tres cosas:

  • Sin flash. Detrás de la retina, los gatos tienen una capa, el tapetum lucidum, que refleja la luz como un espejo. Les sirve para ver con poca luz, y es la razón de que en una foto con flash salgan con dos círculos verdes o amarillos en lugar de ojos. Además, el fogonazo los asusta, y un gato asustado no vuelve a posar. En interiores, el móvil a veces dispara el flash solo: apágalo.
  • La pupila cambia la foto. La pupila del gato se abre y se cierra muy deprisa según la luz. Con poca luz se abre del todo y el ojo sale casi negro; junto a una ventana luminosa se estrecha y deja ver el color del iris, que es lo que reconoce de tu gato quien lo conoce. Con sol directo se queda en una rendija y el gato entorna los ojos: otra razón para la ventana sin sol.
  • Enfoca el ojo más cercano. En un primer plano, si la cabeza está algo girada, toca la pantalla sobre el ojo que tienes más cerca. Un ojo nítido y el otro algo blando pasa; los dos blandos, no. Y deja aire hacia donde mira: un gato que mira al borde de la foto parece que se va.

En la tabla, los ojos van en el tercio central, entre los dos grupos de agujeros de los ejes. Si la foto es de cuerpo entero, mira primero dónde caen los ojos y después dónde cae la cola.

Cómo hacerle la foto sin que se vaya

A un perro se le prepara la foto; a un gato, se le espera. Lo que mejor funciona:

  • En su sitio, no en el tuyo. Fotografíalo donde ya está a gusto: la ventana en la que toma el sol, el respaldo del sofá, la caja de cartón que ha decidido que es suya. Llevarlo a la pared bonita del salón casi siempre acaba con el gato saliendo del encuadre. Si detrás de su sitio hay cosas, quítalas antes de que llegue, no con él delante.
  • Dormido o recién despierto. Un gato dormido es el modelo más fácil, y uno que se acaba de despertar y se estira da la foto más suya. Ten el móvil a mano a esas horas, no a la hora en que corre por el pasillo.
  • Que mire hacia ti. Una caña con plumas o su juguete justo encima del móvil, o un ruido suave, como arrugar un papel. Funciona dos o tres veces; después ya conoce el truco. Si alguien te ayuda, que sea esa persona quien mueva el juguete, y tú solo dispares.
  • Ráfaga, pero con luz. Si juega o salta, dispara en ráfaga y elige después. La ráfaga no arregla una foto movida: con poca luz, el móvil alarga la exposición y el gato sale borroso. Los fotógrafos hablan de 1/500 de segundo para un gato jugando y de 1/1000 o más para un salto, y un móvil solo llega ahí con mucha luz: junto a la ventana y de día.
  • Sesiones cortas. Unos minutos, y cuando se va, se acabó. Mañana vuelve a estar en la ventana.

Bigotes y pelo

Los bigotes son líneas blancas muy finas, y es lo primero que se pierde: en una foto comprimida, en un filtro de belleza del móvil o en un recorte demasiado pegado a la cara. Sube la foto sin filtros y, si la colocas sobre un color liso, déjale margen alrededor de la cabeza para que los bigotes no toquen el borde de la foto. Con un gato de pelo largo pasa lo mismo con el contorno: el modo retrato, al desenfocar el fondo, a veces se come las puntas del pelo. Amplía la foto antes de elegirla.

Gatos negros, blancos y de colores

La exposición automática trata igual a un gato negro que a un perro negro: lo aclara hasta dejarlo gris. El ajuste es el mismo, y está explicado en pelo negro, pelo blanco: toca la pantalla sobre él y baja un poco el brillo. Lo que añade el gato:

  • Gato negro: luz de lado y algo claro detrás. Una ventana a un lado marca la textura del pelo y lo separa del fondo; con la luz de frente se queda en una silueta plana. Y ponlo sobre algo claro, como un suelo de madera clara o una manta de color, no sobre unas baldosas oscuras o el sofá negro. En un gato negro, lo que se lee de lejos son los ojos: que sean lo más nítido de la foto.
  • Gato blanco: que el pelo no se queme. Sube un poco el brillo hasta que el blanco sea blanco, pero amplía y comprueba que se sigue viendo el pelo. A la sombra o junto a la ventana; al sol, es una mancha.
  • Carey, atigrado o bicolor: expón para la cara y busca luz suave, que es la que mejor reparte los oscuros y los claros.

En la tabla manda el contraste: un gato negro sobre un color claro o intenso, uno blanco sobre un color profundo. El color de la tabla lo eliges en el editor, y lo ves en 3D antes de pedirla.

Su postura manda: cuatro formas de montarla

Una tabla es alta y estrecha, y un gato tiene posturas que un perro no tiene. Cada una pide un montaje:

  • Sentado, con la cola alrededor de las patas. Es la figura vertical perfecta: entra de arriba abajo, con la cabeza en la parte alta del tercio central y su nombre debajo.
  • Tumbado y estirado. La postura más suya y la menos vertical. Gira la foto en el editor y cuelga la tabla en horizontal, sobre el sofá o el cabecero.
  • Hecho una bola. Una foto casi redonda. Déjala en el centro, del tamaño que da de sí, con un color liso alrededor y su nombre arriba o abajo, sin estirarla para llenar la tabla.
  • Asomado. La cabeza saliendo de una caja, de detrás de una cortina o por el borde de la mesa. Recorta la foto con el borde recto y colócala pegada a un lado de la tabla, como si el gato se asomara desde fuera.

Su nombre, o sus nombres

Casi ningún gato se llama solo como pone en su cartilla. Pon el nombre que usáis en casa, en letras grandes debajo de la foto o a lo largo de la tabla; y si le llamáis de cuatro maneras, las cuatro, una debajo de otra, como una lista. Puedes probar estilos de letra en la página de tablas con nombre o escribirlo directamente en el editor.

Un collage de tres fotos

Tres momentos que solo son suyos: el día que llegó, dormido en la caja de las botas y vigilando la calle desde la ventana. En el generador de collages eliges tres fotos y las ves a la vez en varios montajes (instantáneas, fotomatón, carrete, cómic…), con un texto opcional; el que elijas se abre en el editor, y ahí lo retocas o lo pides. Si alguna foto se queda pequeña para el montaje, el generador te avisa.

Dos gatos, dos tablas

Si en casa hay dos gatos, una foto buena de los dos juntos casi nunca sale: uno siempre se va. Es más fácil una foto de cada uno y un conjunto de dos tablas. En el menú «…» del editor, abajo a la izquierda, eliges de 2 a 10 tablas y aparecen una al lado de otra, con el hueco que tendrán en la pared. Pon a cada gato en la suya, con el mismo color de fondo y los nombres a la misma altura, y se leen como una pareja. También sirve para un solo gato estirado: el cuerpo cruza el hueco y la cabeza queda entera dentro de una tabla.

Lo que cae en el hueco no se imprime, y al colgarlas puede quedar un pequeño desfase entre una y otra: que ninguna cara quede partida. Es un solo diseño y un solo pedido, y cada tabla cuesta lo mismo que una suelta, así que dos son 178 €. Cómo funciona, en una imagen repartida en varias tablas.

Dónde colgarla en una casa con gato

Las formas de colgarla (soporte de pared, dos tornillos por los agujeros de los ejes con un separador, o adhesivo) están en cómo colgar una tabla de skate en la pared; el soporte no lo vendemos. Con un gato en casa, tres cosas más:

  • Fuera de sus rutas de salto. No la cuelgues justo encima de la estantería, el mueble o el rascador que usa para subir: un gato que salta hacia arriba se apoya en lo que encuentra.
  • Bien sujeta. Con dos puntos de apoyo y no de un solo clavo, para que no gire si la roza. El adhesivo, mejor donde no llegue.
  • Lejos de su ventana favorita. La ventana donde le hiciste la foto es mal sitio para la tabla: el sol directo apaga con el tiempo los colores de cualquier impresión.

La cara impresa va hacia fuera, que es la de abajo de la tabla. Para la pared no necesitas lija ni ningún extra: es una tabla de skate de verdad, de arce de siete capas, con el diseño transferido a la cara de abajo, y llega con la cara de arriba en madera si no pides lija.

Si es un regalo

Si el gato no es tuyo, pide las fotos a alguien de su casa y que te mande los archivos originales. Las de redes sociales llegan recomprimidas y, si las hizo un fotógrafo, no son tuyas (lo explica qué puedes imprimir en una tabla de skate). Si dudas entre una tabla y otra cosa, en regalos para amantes de los gatos tienes nueve ideas con su precio. Y si el gato ha muerto, el regalo cambia: mejor preguntar antes, como contamos en un recuerdo de tu mascota en una tabla de skate.

Cada tabla cuesta 89 €. En España (península y Baleares) el envío es gratis; al resto de la UE cuesta desde 15 € por pedido, según el país. En España, la tabla sale del taller en 72 h y el transporte tarda de 3 a 5 días laborables, así que pídela con margen si hay una fecha por medio; fuera de España todavía no damos plazo de entrega. Del mismo diseño puedes pedir de 1 a 19 copias en un solo pedido, que llegan juntas a una dirección: una para cada persona de la familia, por ejemplo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi gato sale con los ojos brillantes en las fotos?

Por el flash. Detrás de la retina, los gatos tienen una capa, el tapetum lucidum, que refleja la luz como un espejo, y en la foto los ojos salen como dos círculos verdes o amarillos. Apaga el flash y hazle la foto junto a una ventana, sin sol directo: además, con esa luz la pupila se estrecha y se ve el color del iris.

¿Cómo hago una buena foto de mi gato negro?

Con luz de lado, la de una ventana a un costado, que marca la textura del pelo, y algo claro detrás, como un suelo de madera clara o una manta de color. Toca la pantalla sobre él y baja un poco el brillo hasta que el negro vuelva a ser negro, y que los ojos sean lo más nítido. En la tabla, ponle detrás un color claro o intenso, no oscuro.

¿Sirve una foto de mi gato hecha con el móvil?

Sí, si subes el archivo original de la galería y no una copia que haya pasado por WhatsApp o por redes. Da de sobra para la cara del gato en el centro de la tabla, no para cubrirla de punta a punta. Por debajo de 150 ppp al tamaño al que la coloques, la impresión sale borrosa o pixelada, y el editor no te avisa.

¿Puedo poner a mis dos gatos, uno en cada tabla?

Sí: en el editor eliges de 2 a 10 tablas que se cuelgan juntas y pones a cada gato en la suya, con el mismo fondo. Es un solo diseño y un solo pedido, y cada tabla cuesta lo mismo que una suelta, 89 €. Lo que cae en el hueco entre tablas no se imprime, así que ninguna cara debe quedar partida.

¿Cómo consigo que mi gato mire a la cámara?

Con su juguete o una caña con plumas justo encima del móvil, o con un ruido suave, como arrugar un papel. Funciona dos o tres veces, así que ten el dedo en el disparador y la ráfaga activada. Mejor en su sitio favorito y con sesiones de pocos minutos: cuando se va, déjalo para otro día.

Fuentes

Luz natural de lado, sin flash directo, enfoque en los ojos, a su altura, fondo neutro, el gato negro sobre suelo claro o una manta de color y el juguete junto al objetivo: zooplus, 10 trucos para sacar las mejores fotos de gatos. Enfocar el ojo más cercano, aire hacia donde mira, velocidades para el juego y el salto, la ráfaga que no arregla una foto movida, luz lateral para el gato negro y sesiones cortas: Foto San Telmo, 15 consejos. Fotografiarlo donde está cómodo y dormido: Nikon, cómo capturar gatos en imágenes. La pupila vertical que se abre y se cierra con la luz, y el tapetum lucidum que refleja la luz: Purina, cómo ven los gatos y CienciaEs, por qué les brillan los ojos a los gatos (2008). Consultados en octubre de 2026.

Pon a tu gato en una tabla

Sube su foto, colócala sobre la tabla y mírala en 3D antes de decidir nada. Es gratis y no pide cuenta. La tabla cuesta 89 €, con envío gratis en España.

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